domingo, 3 de diciembre de 2017

Buscar el sentido escondido en cada verso. La versión completa de cada frase. Un viaje sin fin de significados donde las vivencias de cada ser eligen. La confusión se vuelca y te cubre, no piensas, solo recitas cada línea, analizas cada sonido en busca de la realidad. Dicen que la buena poesía no es la dedicada a algo concreto, sino la que te deja vía libre para que reflexiones y la adaptes a ti. Ajustar por inercia las palabras a lo que necesitamos escuchar, recordar, vivir. Nunca está de más rememorar lo pasado, no como un castigo, como refuerzo positivo. La señal de que estás aquí y el porqué, el objetivo interpuesto que en ocasiones cayó en el olvido. Y darte cuenta de que el rencor no alivia, el dolor no cura y el temor no solucionada nada. Lecciones apuntadas y aprendidas, tan solo pendientes de ponerlas en marcha. Seamos dueños de nuestros pensamientos, jugar a veces es necesario.