jueves, 17 de diciembre de 2015

Memories


       Hay ocasiones en que las palabras fluyen solas y lo hacen de forma descontrolada, sin poder atarlas ni camuflarlas, simplemente se liberan. Tengo una teoría para este fenómeno: huyen del dolor. Dolor. Quién diría que una palabra tan corta abarcara tantas escenas dignas de olvidar y que tanto cuestan eliminar de nuestra cabeza. He comprobado que el dolor físico es despreciable comparado con el dolor psicológico porque este último te hunde y te quita todo. Es irónico decir que aquella persona que tanto me ha enseñado en esta vida sea la que me ha proporcionado todo el dolor que ahora siento y, en igualdad de condiciones, sea la que en estos instantes me da el empujón para seguir adelante pero esto es duro, muy duro, y no se como canalizar tantos sentimientos. Siempre he creído que aquellos que se van, de un modo u otro, siguen con nosotros y por ello confío en que leas esto que con tanto amor te escribo y que tanto necesito. Abuelo, tengo una historia que contarte y que por desgracia no hemos podido alargar más. Comenzar una historia no es fácil y por ello quiero empezar por los agradecimientos, así que primeramente quiero agradecerte estos diecisiete años que he podido disfrutar a tu lado. Era tu niña y, aunque tu niña creció abuelo, el cariño que sentía por ti también lo hacía. Quiero agradecerte las risas de cada día, los secretos que solo tu y yo conocíamos, las historias y las metas que me proponías y que yo conseguía porque te sintieses orgulloso de mi. Solo tengo una cosa que echarte en cara y es lo pronto que te has ido. Lo hiciste discretamente, sin llamar la atención, porque no lo necesitabas. Pero no me pude despedir de ti abuelo, no pude y eso me mata. Espero que estés donde estés sepas que te quiero con toda mi alma, aunque muchas veces no lo pareciera, y que me quedo con todos los recuerdos que tengo porque una persona muere solo cuando cae en el olvido. Siempre he dicho que no me gustan los finales y este no ha tenido el mejor desenlace. Aún así, está historia tiene un principio inigualable y el mejor de los argumentos. Es nuestra historia abuelo y queda escrita en el mejor de los libros: mi memoria.
     Te quiero y te querré siempre, pasen los años que pasen, porque puede que a esta historia le pase las páginas en un futuro pero tiene algo especial, es interminable, y jamás dejaría mi libro favorito a medias

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