Llego la hora de encontrarse, de volver a ser lo que uno era. Mucho tiempo perdida, demasiado sin ser yo. Se acabó, fin de la etapa, vuelta a empezar. Es algo así como comenzar de cero pero con una base: ser quien quiero ser, con cabeza, con coherencia, sin controlarlo pero con algo de precisión. Aquí estoy y vengo a mostrar lo mejor de mi, no una faceta con la cual ni siquiera me identifico. Reír pero de alegría, no por compromiso. Disfrutar pero sin descuidar lo que quiero y lo que debo. En definitiva, volver a ser quien era pero mejorando aquello en lo que fallaba. Tengo que recuperarme, tengo que volver a aprovecharme como realmente merezco. Y si, aunque no me valore lo suficiente ni me aprecie lo necesario se que me merezco mucho más de lo que tengo en estos instantes, y poder alcanzarlo solo depende de mi, de lo que yo logre por mis méritos y por mis capacidades y no de lo que presuma. No aparentar, vivir. Y quien me quiera que lo haga por lo que de verdad sigo, siento y soy, no por una fachada estúpida que me planté. Mi miedo a fallar, a no gustar, mi particular pesadilla. Temor a ser rechazada como muchas otras veces lo he sido. Pánico a mostrarme en sí y que se aprovechen de ello. Como si de un círculo vicioso se tratase: me libero, me admiro, me dañan, me escondo. Cuanto menos me muestre menos me podrán tocar, menos dolor me podrán hacer. Ojala pudiese evitarlo, no sabéis bien el sufrimiento que me ahorraría. No me doy cuenta de que actuando de este modo tan solo me hago daño a mi mismo y a la gente que de verdad me valora. Me vuelvo vulnerable cuando lo único que intento es evitarlo. Que curioso que aquello que creemos mejor solo nos perjudica aún más. Que difícil es abrir los ojos a tiempo. Se que puedo con todo lo que me presenten, se que puedo vencer cueste lo que cueste. Tan solo tengo que creerlo, es el primer paso para lograr todos mis objetivos. Y mi primer objetivo es ser feliz, y para ello tengo que rescatar esa fuerza que me hacía ser mejor, que conseguía lo inimaginable en mi. Paso a paso, pero firmes, sin vacilación.
Primer día de mi verdadero nuevo comienzo: rescatar la esencia que me definía. Allá vamos.
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