domingo, 8 de octubre de 2017

Retomar todo con más fuerza, con más ganas. La coraza ha vuelto a su sitio, se terminó el sentir y el padecer. Vivir seguida de instintos, fuera sentimientos, lo frío despeja, el calor solo ahoga. Aprender a convivir con experiencias nuevas, choques de vitalidad que entierran el resentimiento y los últimos vestigios de guerras pasadas. Es más fácil cubrir todo con una capa gruesa que tratar de eliminarla puesto que eso supone enfrentarlo, conlleva excavar en esos recuerdos, destripar cada línea, cada momento, cada caricia. No se trata de intentar sustituir lo que ya está, sino de pasarlo, mantenerlo como una lección, como una guía, el mapa que te muestra cada peligro, cada tentación. Vivir del pasado mata, vivir de las expectativas del futuro también. El ahora es lo que te ayuda a progresar, sin complejos ni tapujos, dejando claro qué quieres, quién eres y lo que vales. Que el viento no te tumbe, que la marea no te arrastre, que los sueños no te cieguen. Mantenerse firme en el camino, tropezando las veces que haga falta y sonriendo, la confianza hace el éxito, todo consiste en creerlo, en decir bien alto que se puede, que vales para ello. Tener como objetivo estar en paz con uno mismo y con sus actos, sin que afecte el qué dirán.
Empezar de cero pero siguiendo un motivo. Sin prisa, pero sin pausa.

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