lunes, 1 de enero de 2018

Dicen que año nuevo vida nueva pero mi mundo ya ha ido evolucionando durante el transcurso de estos últimos doce meses. Puedo afirmar que ha sido hasta el momento la etapa más intensa de mi vida, aquella que más cambios me ha traído. Cuesta encontrar las palabras indicadas para poder describirlo a la perfección, por lo que optaré por resumirlo en personas y acontecimientos que han marcado cada uno de estos 365 días.

Renací, como bien llevo grabado en mi cuerpo. Tras tanto tiempo consumiéndome, el fuego me quemó sin dejarme desaparecer, impulsándome a crecer, resurgiendo de mis cenizas como hacia tiempo que venía necesitando. Comencé el año junto a una persona a la cual no perdí, simplemente se fue y a la cual agradezco esa marcha. No quiero comenzar una batalla de calificativos hacia ella puesto que el pasado tan solo en la memoria se debe de quedar, como una lección de peso. Si bien, es necesario recalcar que no sería quién soy ahora si no hubiese aparecido en mi vida, con sus pros y sus contras. De ti me llevó el haber aprendido qué es lo que no quiero en mi futuro, a ser independiente, creer en mí y confiar en mis habilidades y mis facultades. Las consecuencias de este aprendizaje son las innumerables taras que acarreo en estos momentos, el miedo a la traición, al amor y a compartir mi vida con otros. Volviste, como todo aquel que se va sin ser echado, con intenciones que no podía ni tan siquiera plantearme, presumiendo de haber cambiado una forma de ser que necesita mucho tiempo para poder ser modificada. Hagamos una pequeña apreciación: los cambios a peor no cuentan. La hipocresía ha sido siempre tu fuerte y es lo que me has dejado claro en estas últimas semanas, así que de corazón te pido que no te molestes en recriminarme nada de mi actitud cuando por fin sé que es lo que hago, al contrario que tú. No te guardo rencor a pesar de todo, contigo supe lo que era amar y estuviste cuando tanta gente me dejó de lado, pero finalmente me hacías más daño del que era capaz de soportar. Remarcar que no espero absolutamente nada más de ti, solo que todo lo que intenté darte en estos años te sea útil en un futuro. Esto es un punto y final de la manera que mejor sé, con letras plasmadas en un papel para que no se olviden jamás.

Hay personas que se fueron y personas que tras muchos años siguen a mi lado, y esas son las que merecen verdaderamente el mejor de los reconocimientos. Mi adolescencia no fue fácil, muchos daños para tan pocos años que me hicieron madurar a pasos de gigante. Sin embargo, no los cambiaría por nada del mundo, siempre he dicho que los errores y las caídas son lecciones de las cuáles tienes que exprimir hasta la más mínima moraleja, y tuve la suerte de contar con varias manos para superar estos baches. Así que por todo esto, me quedo con vosotras por haber sido apoyo incondicional, soplos de aire fresco, mi alegría diaria y mi razón de ser en muchas ocasiones. La amistad más bonita es aquella que perdura por los años a pesar de la distancia y de los problemas, somos el ejemplo más claro de ello. Os grabé en mi corazón como parte de mí y os llevó grabadas en piel también, como símbolo de eternidad y perdurabilidad. Ruego encarecidamente que nunca me faltéis, no por necesidad ni por miedo a la soledad, simplemente porque no quiero, porque me faltarán vidas para agradeceros todo lo que habéis hecho por mi y sobretodo, por hacer que incluso en los momentos más oscuros siempre hubiese luz. Pido a este nuevo año más de todo, aunque sea una visita mensual, un mensaje ocasional o el recordatorio de algún cumpleaños, solo por el hecho de que eso significa alegrías, abrazos, lágrimas de despedida, noches de fiestas interminables y confesiones finales, de locuras porque sí, de noticias poco creíbles y reflexiones concienciadoras. Os quiero millones, de aquí a luna.

Mi vida cada día que pasa está más lejos de mi familia, pero en mi nueva ciudad me siento como en casa. Amistades nuevas que marcan la que se considera la etapa más bonita de nuestra vida. Me llevo a tres pesadillas revolucionarias, pero personas de presente y de futuro porque así lo están demostrando. Y por supuesto, a mi compañera diaria, mi hermana de pega que hace que el día a día sea soportable y agradable. Nuestro humilde hogar no sería igual si no tuviese su voz metida en la cabeza las veinticuatro horas del día. Te quiero por haberte convertido en algo tan importante en tan poco tiempo, por ser mi consuelo y alegrarte de mis logros, por apoyarme en cada decisión y en cada locura, por estar y por compartir tanto juntas, abrirte a mi, darme tu confianza y, sobretodo, por querer quedarte. Contigo la vida es sencilla y mejor. 

Por supuesto a mi familia, a mi madre por darme siempre lo mejor aunque ella lo necesitase más, por enseñarme a ser mejor persona y, en definitiva, por empezar dándome vida y seguir regalándome amor. A mis ángeles de la guarda, quiénes siguen conmigo a pesar de no estar a mi lado físicamente, mi hermano de pega y el que ha sido abuelo y padre a la vez. No moriréis jamás mientras os mantenga en mi corazón y mis recuerdos. No tendré la mejor estabilidad familiar, pero tengo a quiénes necesito y con eso me conformo.

Y finalmente, mencionar a quién apareció sin yo quererlo y se ha convertido en mucho más de lo que se piensa. Por el hecho de que estés y quieras quedarte, aún sin saber que pasará. Gracias por romperme los esquemas que tan afianzados tenía y enseñarme que sonreír te hace más bonita y más feliz. 

Por lo vivido y lo que me deparará este año. Comienzo feliz y solo querría terminarlo así.
Feliz vida.

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